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Mamá soy gay

Mamá soy gay

“Mamá soy Gay… soy no Binario… soy Bisexual”

¿Qué sentimos al escuchar a un hijo salir del clóset? Esto si no estas preparado, produce una feria de emociones, y si no te gusta la feria y las emociones fuertes, probablemente actúes como si te invitaran subir a una montaña rusa. Te enojarás, no lo aceptarás, mostrarás rechazo y falta de capacidad de abrirte a una mirada de curiosidad que es el único camino para entender lo que está sucediendo frente a ti.

Para conocer, entender, saber y dorminar un tema nuevo, se requiere de un proceso que no se da de la noche a la mañana, y menos si implica un esfuerzo emocional. La diversidad en las orientaciones, expresiones e identidades sexuales incluye conceptos que hablan de distintos puntos y situaciones. Entrarle al tema, implica un proceso de indagación y aprendizaje, para esto es básico tener una mirada abierta y curiosa que permita explorar las distintas formas de ser y estar en nuestro mundo.

Conocer la diferencia entre identidad, orientación y expresión seria un buen punto de partida, para que puedas estar cerca de tus hijos y conocer la época que les ha tocado vivir, independientemente de su orientación sexual (ósea, de quien se enamoran y por quien se sienten atraídos). Incluir cómo nos sentimos y cómo observamos que se sienten es un paso básico.

Esto significa que lo observo, lo acepto Y NO BUSCO CAMBIARLO. Simplemente es información valiosa para saber como incluir nuestro sentir en la conversación.

De entrada, al escuchar la historia, que nuestros hijos nos van a compartir nos hace poner la mirada en su corazón y en el de toda la familia, que está pasando por este mismo proceso, aunque seguramente, de manera muy distinta. Siempre hay por lo menos dos perspectivas distintas acerca de lo que sucede. Hay dos personas que sienten temor y probablemente una tenga más que la otra. Así mismo uno (generalmente nuestra hija) ya lleva más camino avanzado.

Para poder mirar al otro y ponernos en sus zapatos, es necesario tener cierto desarrollo de nuestras habilidades emocionales y madurez, ya que tener esta conversación, implica una muestra no solo de amor incondicional (cuando escuchas al otro sin juicios sino con aceptación), sino de inteligencia emocional básica. Saber decir para nosotros “estoy sintiendo miedo y esta bien, estoy sintiendo incertidumbre y esta bien, estoy sintiendo enojo e inconmodidad y esta bien. Lo mismo hacia nuestros hijos.

Hay que lidiar co el miedo, con la confusión, con el rechazo, con la aceptación y con la incertidumbre de lo que puede enfrentar el / ella y la familia. Aquí lo importante es aceptar que lo que principalmente nos mueve es el miedo a que lastimen a alguien que amamos.

Este puede ser uno de los puntos que se nos olvide comunicar y en lugar de expresar eso, podemos caer en expresar rechazo, desaprobación y enojo.

Al mismo tiempo hay un duelo por las expectativas de la familia, pareja y situación socio-cultural que se tenía construida en la mente de cada quien. El duelo implica la pérdida de una realidad construida, en ocasiones, muchos años atrás, y eso es lo que se derrumba. Sin embargo esa es una nueva invitación para estar presentes en el ahora y vivir una vida más plena en la aceptación.

El dolor al juicio social, al rechazo y a la soledad es uno de los miedos más grandes a los que se enfrenta una familia. La vergüenza de ser diferente y exponerte a situaciones de odio y agresión, puede ser mal interpretada sino tenemos la habilidad de comunicarnos con claridad. Este punto debe ser tomado con mucho cuidado.

Cuando estamos en la situación en la que nos han abierto el tema, lo que es importante comunicar es que, a pesar de mi sorpresa, mi temor o la reacción que haya mostrado, en lo que voy a trabajar es en estar ahí y acompañar. Explica que la reacción seguramente vino de mi inexperiencia emocional y del deseo de cuidar y proteger lo que amamos. Si nuestra reacción los lastimó, vale la pena regresar y reconoectar.

Para conversar con nuestros hijos cuando los temas son importantes, ayuda pensar en lo siguiente. ¿Quién es la persona con la que me gusta hablar cuando tengo una preocupación? Piensa, ¿qué características tiene esta persona cuando te escucha? Escribe y describe cómo es la manera en que te escucha, como es su mirada y lenguaje corporal, cómo contesta y te transmite su apoyo?. Una vez que tengas esto anotado, esa lista será tu objetivo cuando quieras estar ahí para tus hijas.

Repasa si tú haces esto para tus hijos. En caso contrario, comienza una lista de acciones que tendrías que tomar para cambiar tus actitudes y conductas y hacerles saber a tus hijos que eres la persona a quien ellos buscan si necesitan sentirse escuchados.

Se vale que no sepas cómo, y si es asi, busca ayuda para que no se alejen de ti.